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    • 30 MAY 17
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    Cuento de Carolina

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    Carolina Pinedo es periodista y escritora de cuentos infantiles. Tras realizar un reportaje sobre Musicoterapia en el que participó MUSA Música y Salud decidió escribir un cuento que ilustrara el modo en que utilizamos la música en las sesiones. Su idea se ha convertido en este relato, que refleja la importancia de la autenticidad de la expresión emocional y la belleza de compartir lo que verdaderamente sentimos. ¡Gracias, Carolina!

    La canción de tu alma

    Esta es la historia de unos amigos que tenían algo en común, les gustaba mucho la música. Por ello querían formar una orquesta con la que poder dar rienda suelta a su pasión. Se reunían para ensayar, pero no acababan de encontrar su propio estilo musical. Ellos no sabían que debían buscar en su interior para encontrar su propia canción y así poder transmitir la magia a quienes les escuchaban.

    Clarín era un ruiseñor con una garganta prodigiosa preparada para entonar los más bellos sonidos, pero era muy vergonzoso y tenía miedo de expresar sus emociones, porque se sentía juzgado cuando lo hacía. Clarín era la voz cantante de la orquesta. Pero su garganta se bloqueaba cuando tenía que emitir sonidos muy agudos. Un día, durante un ensayo con la orquesta, la canción que cantaba le pareció tan bella, que de sus ojos brotaron lágrimas de alegría y en ese momento su garganta emitió sonidos tan mágicos y hermosos que conmovieron a quienes los escuchaban. Desde entonces, Clarín no tuvo miedo de llorar o reír en público y cuando cantaba llegaba a los corazones de quienes le oían.

    Otra componente de la orquesta era Lana, una nube, a quien le daba mucho miedo sentir dolor y creía que se mostraba débil cuando lloraba. La nube Lana tocaba la guitarra en la orquesta y no lo hacía nada mal. Pero un día, consiguió no solo hacerlo bien, sino llegar al alma de quienes le escuchaban con sus notas musicales. Te preguntarás cómo lo hizo. Pues lo consiguió cuando encontró su propia música interior, cuando un día sintió dolor en el corazón y expresó su dolor a través de las lágrimas. Entonces, sorprendida, comprobó que sus lágrimas, al caer a la tierra, hacían brotar unas hermosas flores y se conmovió tanto al ver que la expresión de su dolor producía algo tan hermoso, que ya nunca tuvo miedo de expresarlo. Desde entonces, su guitarra expresaba la magia de la música de una forma sublime.

    La planta enredadera, que se llamaba Candela, era el violín de la orquesta. Nuestra verde amiga tenía gran fuerza para llegar a notas musicales increíbles, pero tenía miedo a trepar, a pesar de que las enredaderas están hechas para escalar a lo más alto. Un día, Candela, perdió ese miedo y llenó su corazón de valentía. Trepó y trepó por un árbol y llegó tan alto que sintió la luz del sol más cercana y hermosa que nunca. Desde entonces, su violín resonaba con potencia y armonía en la orquesta.

    El perro Sam odiaba las agujas. Le daban terror los pinchazos, porque cuando era un cachorro se clavó una espina en su pata que le produjo mucho dolor durante días. Sam era el percusionista de la orquesta. Descubrió la melodía de su alma cuando perdió el miedo a los pinchazos gracias a un cactus. ¿Sabías que estas plantas producen música? Sam lo ignoraba, hasta que un día se acercó a un de cactus que tenía muchos pinchos y descubrió que podía emitir hermosos sonidos de percusión que imitan sonidos tan hermosos como el de la lluvia.

    La mariposa Isabella era muy bella. Sus colores brillantes: verde, azul, morado y amarillo deslumbraban a quienes la miraban. Isabella era el arpa de nuestra orquesta, pero no le gustaba estar sola. Era feliz en libertad con otras mariposas con las que jugaba a hacer piruetas en el aire y buscaban las flores más hermosas del campo para posarse sobre sus pétalos. Pero un día, recordó algo por lo que ella había pasado cuando era muy niña, pero que ya había olvidado. Vio salir del encierro de su crisálida a una mariposa como ella, que había estado muchos días encerrada y sola. Cuando su compañera desplegó las alas y voló, se dio cuenta de que a veces la soledad y el encierro nos pueden regalar la parte más hermosa de nosotros. Desde que Isabella perdió el miedo a estar sola, su arpa sonó más hermosa que nunca.

    De esta forma, todos los componentes de la orquesta: Clarín, Lana, Candela, Sam e Isabella hicieron sonar su música de una forma tan hermosa y sublime que llegaban al corazón y alma de todo aquel que les escuchaba. Porque sólo el que ha sentido miedo puede ser el más valiente, el que ha estado triste puede desbordarse de alegría o quien ha tenido miedo del dolor puede disfrutar de la felicidad de no sentirlo. Descubre la melodía de tu alma y hazla sonar sin miedo.

    Hallelujah. Leonard Cohen.

     

     

     

     

     

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